El modelo de oferta y demanda, también conocido como "Ley de la oferta y la demanda" es el que rige la fijación del precio de los bienes intercambiados en un mercado libre. Precisamente, un mercado libre se define como "aquel en el que los precios de los bienes se fijan por el libre acuerdo entre compradores y vendedores" por lo que la definición tiene algo de autorreferente.
Lo contrario de un mercado libre es un mercado intervenido, en el que los precios son influidos o fijados por un agente externo. Ejemplos que nos rodean:
Pero ¿cómo funciona la fijación de precios en un mercado libre?
Imaginemos un mercado de venta de un producto cualquiera, por ejemplo trigo. Los compradores y vendedores se reúnen todos a la vez en la plaza del pueblo para cerrar los tratos, pero pronto se dan cuenta de que esto por sí mismo no funciona: un comprador que quisiera hacer el mejor trato tendría que hablar con cada uno de los vendedores para conocer su precio y así poder decidirse por el menor. Y cada vendedor tendría que hablar con cada comprador para poder elegir la oferta mayor.
Los compradores y vendedores deciden que intervenga un tercero que hará las veces de árbritro, facilitando las interacciones entre compradores y vendedores para que se llegue rápidamente a la fijación de un precio y se puedan realizar las transacciones.
Y comienza la compraventa:
Como se aprecia, en un mercado libre no puede existir el concepto de precio objetivo sino que sólo existe el precio de mercado. El precio de los bienes depende de su abundancia o escasez y de lo que los compradores estén dispuestos a pagar por ellos.
Piénsenlo la próxima vez que oigan decir que las grandes superficies inflan los precios de los productos o que el gobierno debería intervenir (más) los precios de la electricidad.
Lo contrario de un mercado libre es un mercado intervenido, en el que los precios son influidos o fijados por un agente externo. Ejemplos que nos rodean:
- El estado fija los precios máximos de un producto básico como la electricidad con el objetivo de contener la inflación.
- La OPEP fija un precio mínimo del petróleo a base de mantener baja la producción.
Pero ¿cómo funciona la fijación de precios en un mercado libre?
Imaginemos un mercado de venta de un producto cualquiera, por ejemplo trigo. Los compradores y vendedores se reúnen todos a la vez en la plaza del pueblo para cerrar los tratos, pero pronto se dan cuenta de que esto por sí mismo no funciona: un comprador que quisiera hacer el mejor trato tendría que hablar con cada uno de los vendedores para conocer su precio y así poder decidirse por el menor. Y cada vendedor tendría que hablar con cada comprador para poder elegir la oferta mayor.
Los compradores y vendedores deciden que intervenga un tercero que hará las veces de árbritro, facilitando las interacciones entre compradores y vendedores para que se llegue rápidamente a la fijación de un precio y se puedan realizar las transacciones.
Y comienza la compraventa:
- Los vendedores se colocan a la izquierda del árbitro y los compradores a la derecha. El árbitro se sube en un estrado más elevado que le permite ver a ambos grupos, y coloca una pizarra de forma que esté a la vista de todos.
- El árbitro escribe un precio en la pizarra ¿Cuál precio? Da lo mismo, como ahora veremos.
- Previamente se ha acordado que los compradores dirán "¡compro!" cuando vean un precio al que querrían comprar, y los vendedores dirán "¡vendo!" cuando vean un precio al que querrían vender.
- Los vendedores miran el precio escrito. Supongamos que es un precio demasiado bajo (p.ej. 10€), por lo que ninguno de ellos dice nada. Sin embargo los compradores estarían encantados de comprar a ese precio, así que todos dicen "¡compro!" sin pensarlo.
- El árbitro escucha muchos "¡compro!" pero ningún "¡vendo!", así que se da cuenta de que el precio es demasiado bajo. Borra la cantidad y escribe otra más alta, p.ej. 20€.
- Ahora escucha muchos "¡vendo!" y ningún "¡compro!", por lo que sabe que el precio es demasiado alto. Así que baja a 18€.
- Y ahora ya hay algunos compradores que estarían dispuestos a pagar 18€, así que se empiezan a escuchar algunos "¡compro!" aislados, aunque muchos menos que los "¡vendo!". El árbitro vuelve a bajar, esta vez a 16€.
- En ese momento el árbitro escucha el mismo número de "¡compro!" que de "¡vendo!". Se ha producido el equilibrio entre oferta y demanda, así que toca una campana para declarar abierta la contratación.
- Los compradores y vendedores cruzan sus operaciones a 16€. Por supuesto no todos los presentes compran o venden, sino sólo aquellos a los que 16€ les parece un precio interesante para comprar o vender.
- Tras unos minutos el árbitro toca de nuevo la campana para dar por finalizada la contratación. En estos momentos ha cambiado de mano una cierta cantidad de mercancía al precio de 16€, y el proceso puede volver a empezar.
- Algunos de los compradores que compraron a 16€ estarían dispuestos a vender a mayor precio, así que se cambian del lado de los compradores al de los vendedores.
- El árbitro escribe 17€ y escucha muchos "¡vendo!" (todos los compradores que compraron a 16€ y todos los vendedores que no pudieron colocar su mercancía a ningún comprador en el periodo de contratación). También escucha algunos "¡compro!" ¿Quiénes? Pueden ser compradores recién llegados o compradores que no pudieron comprar a 16€ en el periodo de contratación.
- Y así indefinidamente.
Como se aprecia, en un mercado libre no puede existir el concepto de precio objetivo sino que sólo existe el precio de mercado. El precio de los bienes depende de su abundancia o escasez y de lo que los compradores estén dispuestos a pagar por ellos.
Piénsenlo la próxima vez que oigan decir que las grandes superficies inflan los precios de los productos o que el gobierno debería intervenir (más) los precios de la electricidad.
- “Es de necios confundir valor y precio”. Quevedo
- “El precio es lo que se paga. El valor es lo que se obtiene”. Warren Buffet